GÉNERO

PLEBISCITO Y POSVERDAD

POSVERDAD   Y PROPAGANDA

Una vez instalado a la cabeza del III Reich. Hitler exigió a los alemanes utilizar la radio en su máximo de potencia, abrir las ventanas con el objetivo de que el nuevo pensamiento se expandiera para todos los hogares.

Una de las dificultades para sentar una teoría sobre la llamada posverdad reside en que el término podría hacer pensar que, previa a la era actual, hubo una en la que la verdad fue siempre el valor inspirador de los procesos comunicativos sociales.

El mundo moderno se proclamó liberador de los vasallajes religiosos y políticos impuestos por los poderes tradicionales, para los que la verdad se establecía por “decreto”. El conocimiento científico emergió como nuevo referente para explicar el mundo y su anclaje en la razón pareció ser la garantía de su veracidad. Pese a ello, la razón no liberó al hombre de las servidumbres de las ideologías y las emociones como inspiradoras de las conductas y los pensamientos. De hecho, la misma razón, en sintonía con ideologías de diversa índole, se puso al servicio de la instrumentalización de las sociedades: la Primera y la Segunda Guerra Mundial dejaron al descubierto que el absurdo y la muerte también pueden construirse sobre procesos sistémicamente racionales. No en vano la ciencia se puso al servicio de la barbarie, en los campos de concentración, las bombas, la aviación militar, entre otros ámbitos, sin olvidar el conocimiento de la mente humana puesto al servicio de la manipulación y la tergiversación en la captación de la realidad, tal y como sucedió con los creadores de la propaganda nazi.

 

Para nadie es un secreto que la segunda guerra mundial estuvo orquestada por Josephe Goebbels, ministro de educación y propaganda para el tercer Reich (1933-1945), conocido por su inteligencia, capacidad de oratoria, profundo antisemitismo y gran propiciador del holocausto Nazi.

 

Entre sus estrategias políticas del momento, supo utilizar los medios de comunicación masiva al servicio de la causa y todas las destrezas posibles de manipulación política, tal como lo denuncia en su momento  (Tchakotine, 1992). Sociólogo alemán de origen ruso, en su texto “Le Viol des foules par la propagande politique” A través del cual presenta los diferentes mecanismos de propaganda utilizados para manipular a las masas y lograr una verdadera transgresión sicológica.

 

Como lo sustenta en la tesis de su libro, en expresiones como violación de multitudes, propaganda o manipulación para referirse a la cantidad de barbaridades utilizadas durante la segunda guerra mundial. Estas expresiones entraron a formar parte de la historia con la muerte de millones de hombres, comandados por una técnica industrial. Una vez instalado a la cabeza del III Reich. Hitler exigió a los alemanes utilizar la radio en su máximo de potencia, abrir las ventanas con el objetivo de que el nuevo pensamiento se expandiera para todos los hogares. Tchakhotine intenta demostrar de manera científica los abusos de la propaganda política, unido a una corriente de pensamiento que denuncia el desprecio de la sociedad y la cultura bajo la influencia de la comunicación de masas. (Balle, 1990)

 

 

 

 

La verdad, búsqueda original e irreducible de la filosofía, deja de tener un carácter superior para volverse prescindible, relativa, incidental, y la mentira, esa conducta indeseable, repudiada, prohibida pierde toda su carga negativa y se inscribe en una nueva retórica deseable del poder.

Aparición posverdad

Momentos clave posverdad

La posverdad se ha caracterizado por la circulación de rumores, noticias sin confirmar, noticias falsas, donde jugaron más con la emotividad de las audiencias que la razón. Apelar a las emociones se convirtió en el vector de la información.

Mentira, propaganda y medios

El poder de los medios de comunicación masiva,  como instrumento de control y propagación de ideas tuvo una gran incidencia durante la I y II guerra mundial. Los principios de Goebbels no solamente han sido utilizados en las guerras, sino han servido de orquestación política a muchos a lo largo de la historia, entre ellos, Juan Carlos Vélez, periodista colombiano,  quien utilizó toda una maquinaria ideológica y favoreció el triunfo de “No” en el plebiscito del 2016, como lo veremos a lo largo de la investigación.

 

En palabras de Arendt: La falsedad deliberada, la mentira llana, desempeña su papel sólo en el campo de los juicios objetivos, y se diría significativo, o más bien extraño, que en el largo debate sobre el antagonismo entre verdad y política, desde Platón hasta Hobbes, nadie al parecer jamás creyera que la mentira organizada, tal como la conocemos hoy en día, podría ser un arma adecuada contra la verdad

 (Arendt H. , s/f, pág. 4)

 

Luego de las Guerras Mundiales, la gravitación de la mentira no se disipó. Las élites, las instituciones, los medios y hasta los sectores sociales no hegemónicos han difundido o han creído versiones de distintos hechos que la sana razón habría echado por tierra: las dictaduras en América Latina, las dos guerras del Golfo, los conflictos en África, la Guerra de Bosnia.

 

La mentira siempre se ha considerado una herramienta necesaria y utilizada por el ser humano, para llegar al poder y lograr todos los objetivos planteados. La verdad parece ser que queda impotente ante la mentira y en especial en el campo de la política, donde el engaño y la circulación de información sin confirmar o sustento alguno, han sido hoy y siempre una de las armas más poderosas para llegar al poder y destruir fácilmente a todo contrincante.

 

Arendt nos dice: “Y las mentiras, que a menudo sustituyen a medios más violentos, bien pueden merecer la consideración de herramientas relativamente inocuas en el arsenal de la acción política”. (Arendt H. , s/f, pág. 2)

 

El hombre se ha sabido valer desde sus inicios de todas las herramientas posibles para imponer sus ideas, verdades o mentiras. Cuando aparecen los medios de comunicación masiva se vuelven instrumentos de control y poder social mediante la propagación de estas.

 

Actualmente las nuevas tecnologías son una herramienta más que está facilitando la difusión y circulación de la información, entre esas las noticias falsas.

 

Las mentiras legitimadas por las instituciones  terminan siendo mucho más peligrosas, los gobiernos hacen triangulaciones de poderes entre el político, económico, correctivito y lógico el simbólico, para fortalecerse entre ellos mismos.

 

Hubo un momento en que los medios de comunicación  mantenían unas posturas políticas claras y ejercían la labor de hacer contrapoder al Estado, pero hoy las dinámicas del mercado neoliberal hacen que cada vez los medios de comunicación respondan a los intereses económicos de sus dueños y los gobiernos de turno, no tengan pensamientos políticos definidos para no disgustar a las audiencias y poder llegar al mayor número de personas, y es por eso que el poder simbólico se vuelve una herramienta al servicio de la desinformación.

 

El periodismo investigativo de la vieja guarda ha quedado reducido a un periodismo inmedialista, donde no hay tiempo para el análisis y mucho menos para la investigación, por lo tanto ya no hay noticia inmediata, sino que hay inmedialista (De Morales, 2013)

 

El periodista debe buscar varias fuentes, oír varias voces, verificar la veracidad de estas, pero como se afirmó anteriormente,  hacer ese periodismo lo lleva a perder tiempo. La competencia frente a  otros medios, la inmediatez de la convergencia de estos en internet, no ser el dueño de la primicia, los lleva a difundir cualquier información y es ahí donde el concepto de “Posverdad” entra a tomar mayor relevancia y empoderamiento en la era actual.

 

Frente a este panorama los medios pierden credibilidad al igual que la gran mayoría de las instituciones. Las redes sociales se convierten en la principal fuente de información, los usuarios pasan a ser  prosumidores y deciden opinar, critica, escribir y jugar el rol de periodistas, invadiendo la blogosfera de todo tipo de información que fácilmente se vuelve viral, sin ningún tipo de verificación. Internet  permite una democratización de la información, sus bajos costos económicos son la invitación abierta a que las instituciones, empresas y gente del común tengan sus propios medios de expresión.

 

Es decir que, en consecuencia, existe ahora la posibilidad de competir y de hecho, esta es la gran crisis mediática actual: el hecho de que hoy ha surgido un personaje nuevo que entra en competencia con los medios, y ese personaje nuevo es el ciudadano, un ciudadano informador, llamémoslo así: “el ciudadano informador”, pero que tenía una doble característica. Por una parte es un aficionado, no es un profesional, no es una escuela de información, etc, pero vivimos en una sociedad en la que internet está permitiendo el auge de un nuevo tipo de aficionado experto. (De Morales, 2013, pág. 62)

 

La democratización de la información termina siendo un sueño hecho realidad, si hablamos de un periodismo responsable realizado por profesionales, blogueros, o como dice Ramonet: “el ciudadano informador” es una verdadera ganancia para la libertad de expresión. Pero por otra parte es una invitación a la circulación de todo tipo de información.

 

 

 

 

 

LOS 11 PRINCIPIOS DE GOEBBLES

Universidad Santo Tomás, 2018. Convenio interinstitucional Universidad Jorge Tadeo Lozano - Universidad Nacional de la Plata