GÉNERO

PLEBISCITO Y POSVERDAD

HALLAZGOS Y CONCLUSIONES

Uno de los aciertos de la campaña del No, fue que vendió  el plebiscito al electorado, no como un punto de quiebre en la historia de la  violencia en Colombia el cual representaba alcanzar la paz y la estabilidad en el país, sino que este fue mostrado como una oportunidad para los ciudadanos de cobrarle a la guerrilla por sus acciones cometidas durante décadas.

Después de la aplicación de los instrumentos, se evidenció que gran parte de la muestra no leyó el texto de los acuerdos, a pesar de su disponibilidad en varios medios, principalmente la red. En un primer momento sumado a la extensión del texto de 297 páginas, la complejidad de este se presentaba como un obstáculo; sin embargo, las entrevistas mostraron como la decisión de voto no fue determinada por la lectura y comprensión del texto.

 

Los niveles de escolaridad y hábitos lectores de la población colombiana, la escasa cultura política de esta, sumado al uso de los canales de comunicación con los que las personas en Colombia se relacionan con su realidad, por ejemplo la primacía de una idiosincrasia centrada en la oralidad y ya en el campo concreto de los medios de comunicación la preferencia de las audiencias por medios como la televisión y la radio sobre los escritos influyeron en el resultado final.

 

Medios de comunicación como la televisión y la radio fueron determinantes en el resultado del plebiscito, debido a que estos poseen la característica de facilitar la circulación de contenidos y propaganda con altos grados de emotividad en comparación con los medios escritos, los cuales demandan por parte del receptor un mayor trabajo interpretativo; varios de estos aspectos parecen no haber sido tenidos en cuenta por las campañas, especialmente la del Sí, que cometió una serie de errores en la forma de llevar el mensaje y conquistar electores para su causa.

 

Uno de los errores de la campaña del Sí, fue dar por sentado que el tema de la paz tenía la fuerza necesaria para reunir a los colombianos alrededor de un ideal y también no consiguió prever temas dentro de los acuerdos que podrían ser reactivos como lo terminó siendo el del género, el cual al ser manejado recurriendo al instrumento de la emotividad consiguió inclinar la balanza hacia la opción del No, aun cuando los votantes desconocían el enfoque de este término en lo acordado.

 

El componente emotivo fue utilizado a través de una narración superficial con elementos simples que empoderaron al electorado contra lo que el plebiscito representaba, lo cual se constituyó en una estrategia de elaboración mediática efectiva que consiguió vencer los discernimientos críticos; los mensajes trasmitidos por los medios se estancaron en datos anecdóticos que no evolucionaron hacia un análisis que sirviera de guía.

 

Las valoraciones hechas por los ciudadanos sobre votar por el Sí o por el No, resultaron de la mezcla de elementos emotivos, cognitivos, de códigos reconocidos compartidos, entre otros; los cuales fueron seleccionados, organizados y presentados con un número reducido de datos por los medios de comunicación; como por ejemplo la prelación que estos dieron al uso de elementos religiosos y culturales como los imaginarios colectivos y el prescindir de los históricos o de la memoria; lo que resultó en una situación de manipulación, espectacularización y de reproducción en las audiencias de comportamientos como la indignación, lo que permite inferir como en la construcción de la  realidad en Colombia prima lo emotivo sobre lo lógico.

 

La importancia de los líderes de opinión como el exprocurador Ordoñez y el expresidente Uribe, quienes crearon enemigos como la Ministra de Educación del momento Gina Parody, aprovechándose de su condición sexual, muestran como estos consiguen substituir el papel de los medios de comunicación de interpretar la realidad  ahorrándole este trabajo a las audiencias, logrando reproducir su versión, que en gran medida es asumida de forma cómoda por estas, quienes se ubican fácilmente en las dos únicas opciones, situación reconocida por ambas partes como polarización; la cual mostró más una vez en procesos electorales en Colombia, que al ser  conseguida, esta es una herramienta útil de división de la población, la cual puede servir  de forma práctica  a conseguir resultados en las urnas, en este caso para el  No.

 

En este sentido, la reacción de rechazo ocasionada ante la posibilidad de abordar el tema del género en las escuelas a través de una publicación: “Cartilla ambientes escolares libres de discriminación. Orientaciones sexuales e identidades de género no hegemónicas en la Escuela”, fue un acontecimiento coyuntural aprovechado por la campaña del “No” para articular el plebiscito a la ideología de género y hacer oposición.

 

Los medios de comunicación actuaron como caja de resonancia de algunas voces protagonistas de la situación y desconocieron los temores de la sociedad colombiana que fueron utilizados a favor por la campaña del No, por su parte los canales comunicativos que apoyaron al Sí, no realizaron un desglose de los acuerdos ni los mostraron a las audiencias de una forma cercana e entendible, estos también no consiguieron colocar en evidencia la estrategia de desinformación  de la campaña del No, además que solo algunos se ciñeron a lo que quedó consignado en el documento de los acuerdos o  aclararon a conceptos en torno al género.

 

Uno de los aciertos de la campaña del No, fue que vendió  el plebiscito al electorado, no como un punto de quiebre en la historia de la  violencia en Colombia el cual representaba alcanzar la paz y la estabilidad en el país, sino que este fue mostrado como una oportunidad para los ciudadanos de cobrarle a la guerrilla por sus acciones cometidas durante décadas.

 

El No fue estratégico y metódico en la elaboración de su campaña y tuvo en cuenta características reales de la población colombiana adoptándolas en los diferentes sectores poblacionales, mientras que el Sí se basó en lo políticamente correcto que es apoyar la paz, sus argumentos fueron mucho más racionales que pasionales.

 

 El uso que la campaña del No se fundamentó en el miedo, utilizaron el lenguaje apropiado haciendo referencia constante a la guerra, muerte, violencia y ante todo a la impunidad.  El miedo, es un componente justificado por los antecedentes violentos que hacen parte de la historia de nuestro país, y era de conocimiento de quienes estuvieron detrás de la campaña, por lo tanto, supieron utilizarlo y además de la argumentación del miedo se pasó fácilmente a la desinformación, repitiendo en múltiples ocasiones para lograr un lavado de cerebro, que se vio evidenciado en la votación.

 

 

Universidad Santo Tomás, 2018. Convenio interinstitucional Universidad Jorge Tadeo Lozano - Universidad Nacional de la Plata