GÉNERO

PLEBISCITO Y POSVERDAD

DISCURSO Y DOMINACIÓN

Aportes del mercado linguístico

Existe una relación de dependencia muy clara entre los mecanismos de dominación política y los mecanismos de formación de los precios lingüísticos característicos de una situación social determinada.

Pierre Bourdieu propone la categoría de habitus lingüístico, la cual se distingue de una competencia en el sentido chomskiano, al afirmar que es producto de las condiciones sociales y en tal sentido, no es simple producción de discurso, sino producción de un discurso que se ajusta a un mercado o un campo (Bourdieu, 1984). En este sentido, el autor afirma que hay una cantidad de comportamientos lingüísticos que no se pueden comprender con independencia de una referencia implícita a la situación. En el desarrollo del autor, existe un mercado lingüístico cada vez que alguien produce un discurso dirigido a receptores capaces de evaluarlo, apreciarlo y darle precio.

 

Lo anterior conduce a sustituir el concepto de competencia por el de capital lingüístico. Y, como afirma el autor, hablar de capitales lingüísticos significa que hay ganancias lingüísticas, producto de situaciones lingüísticas de fuerza, asociadas a que los productores lingüísticos no son iguales, es decir ocupan posiciones diferenciales respecto del poder y de los capitales en disputa.

 

En el desarrollo de Bourdieu, cualquier comunicación lingüística supone tipos de micromercados que están siempre dominados por las estructuras globales. El autor asume que existe una relación de dependencia muy clara entre los mecanismos de dominación política y los mecanismos de formación de los precios lingüísticos característicos de una situación social determinada. Pensemos por un momento qué precios se le atribuyen en el marco de la discusión por el referendo del plebiscito a los Acuerdos de paz de La Habana a frases como “diversidad sexual, pérdida de valores, orientación sexual, desestructuración de la familia”.

 

Como reconoce el autor, la construcción teórica propuesta permite comprender que las luchas lingüísticas pueden no tener bases económicas evidentes, o sólo muy reducidas, y a pesar de ello pueden poner en juego intereses que no son menos vitales, y a veces lo son más que los intereses económicos en sentido restringido.

 

Si bien reconocemos y recuperamos los aportes del autor que nos permiten posicionar la producción lingüística y el discurso en relaciones de poder, la noción de habitus lingüístico como “algo adquirido y encarnado de manera durable en el cuerpo”, nos posiciona en una mirada reproductivista de las desigualdades de poder estructurales, al otorgar una fuerza de mayor relevancia a las estructuras globales de la dominación que a las prácticas sociales capaces, a nuestro entender, de cuestionarla, transformarla y reapropiarla.

 

 

 

 

Universidad Santo Tomás, 2018. Convenio interinstitucional Universidad Jorge Tadeo Lozano - Universidad Nacional de la Plata